
Sobre el panapén: Las cuatro respuestas
-Holaaaa
¡Gracias otra vez por sus genuinos deseos de pronta recuperación! En verdad han sido súper inspiradores para sobrellevar 4 sesiones de quimioterapia (hasta ahora). Ustedes me ayudan a paliar los crueles efectos de la terapia sobre el cuerpo y la mente , y ciertamente las furezas para escrbir. A todos les doy mis más grandes abrazos llenos de gratitud.
Sé que dejé a algunas amigas y amigos en suspenso (de pronto recuerdo a Crystal Díaz, a Rafael Ruiz Mederos, a Moisés Colón, a María Mercedes Grub y a Xavi Pacheco) con el post sobre por qué el panapén arribó al Caribe tan tarde. Esa era mi intención. La pregunta iba sin la respuesta, pues tenía (¡y tiene!) la intención de que algún curioso «come pana» interesado en la historia del árbol del pan la conteste.
Como quiera que sea prometí contestarla. Así que les cuento 3 razones: (aunque hay más).
Aquí voy.

El árbol del pan: ¿por qué llegó al Caribe tan tarde?
Transplanting of the bread-fruit trees from Otaheite. London. 1796. Painted and engraved by Thomas Gosse.
En la ilustración, recreación del arribo de la pana al Jardín Botánico de Bath, en Jamaica en 1793. En la lustración, el capitan William Blight y el botánico Joseph Banks.
La pana pudo habrse introducido a Puerto Rico, – en un esfuerzo voluntario- desde los jardines botánicos de las colonias inglesas de Jamaica o Saint Vincent, a donde había arribado en 1793 junto a otros frutos asiáticos. Pero muy bien pudo introducirse desde Guatemala, traída por el Intendente Alejandro Ramírez en 1813..Ramírez la introdujo en Guatemala en 1801.
En la ilustración, recreación del arribo de la pana al Jardín Botánico de Bath, en Jamaica en 1793. En la lustración, el capitan William Blight y el botánico Joseph Banks.

Hurricaine María revisited: An enterview in the immediate Aftermath:
Por más que quiera, cuando me tomo el cafecito de mañana en estos días no puedo echar a un lado el tiempo que se avecina. El huracán María se cuela por cualquier resquicio cuando trato de organizar mi agenda en esta nueva realidad. Y presicamente organizándola encontré este archivo con una entrevista que me hiciera la Associaton for the Study of Food and Society a pocos días del huracanazo.

Historia del lechón asado
El cerdo asado ha mantenido un histórico entronque simbólico con el mundo rural y agreste más que ningún otro tipo de ganado, y está indiscutiblemente relacionado con el obsequio culinario, la redistribución de comida y la alegría de la fiesta navideña más importante de nuestra cultura: Los Santos Reyes. Y sin duda, ha sido el más fuerte y continuo representante de la identidad nacional y étnica en la diáspora. El lechón asado y sus rituales culinarios unifican y afianzan la memoria culinaria de las comunidades boricuas en la diáspora.

Ese tipo es un limón
En The Puerto Rican Cookbook de 1948, que es el primer recetario en el que aparecen cócteles (42 en total), el limón verde para preparar el Lemon Cordial, hecho a base de limones verdes pelados y macerados en brandy francés.

La única mujer que come pana con aguacates
Hacia 1903, dos botánicos norteamericanos, entonces explorando la flora isleña con propósitos mercantiles, encontraron que existían tres tipos de aguacateros en Puerto Rico.

Ni canela ni pimienta
Pero por esas ironías de la historia, y antes de llevarle preso a España, Colón y otros conquistadores habían corroborado que ninguna de las dos especias existía en el Caribe. Pero sí supieron de primera mano que había un fruto tan picante como la pimienta, el que en lengua arahuaca los taínos llamaban ají.

BERENJENA: LA MANZANA INSANA
El puritanismo léxico británico empleó el sustantivo ‘eggplant’, posiblemente porque las primeras que se llevaron a Inglaterra en 1761 eran de la variedad blanca ovoide.

En defensa del arroz con habichuelas
Los locutores adoptan una postura discursiva que es excluyente, asumiendo – erróneamente- que de lo único que es capaz la audiencia es de entender cosas simplonas, como el arroz y habichuelas, pues preparar el uno y la otra para comer es cosa monda y lironda.

El debut escrito del sofrito fue una omisión
Por espacio de varios meses, Torres alimentó ratas con porciones de comida comprada en una fonda en Puerta de Tierra, entre ellas, diariamente, arroz con habichuelas.

“A mamá que le mande una cebollita… Dile que sea la más chiquita”
Las cebollas llegaron al Caribe hace más de 500 años. Según los cronistas de la conquista española, las simientes se trajeron desde Castilla-La Mancha alrededor del 1494.
Los viajes del maíz
Una historia diferente ocurrió en otras partes del mundo, cuando el maíz antillano se dispersó desde Sevilla por el Mediterráneo (1500-1520

La nevera y la pérdida de la memoria culinaria
Poco a poco, el progreso alimentario de la modernización hizo que nuestra memoria culinaria arrinconara aquellas ingeniosas formas de observación y conservación de lo natural. Así, se nos quedó atrás la costumbre de no quitar el ojo de los frutos en su ciclo de cultivo, fecundación y cosecha, algo que nos servía para marcar las fases lunares o percibir el paso del tiempo y las estaciones del año.

¡Qué ñames!
Hacia 1921 la estación Experimental Agrícola de Mayagüez reportaba el cultivo adicional de tres variedades de ñames de la especie Dioscorea acuelata – llamadas por los agricultores ñame de agua, ñame redondo o ñame blanco indistintamente-, y al parecer introducidas desde Sri Lanka y los trópicos surasiáticos.

Ajes, ñames o batatas: el encuentro de las Antillas y las descrpiciones ambigüas
En su afán por describir la nueva y exótica flora de las Antillas, en su primer diario de navegación (1492), Cristóbal Colón provocó grandes confusiones a los cronistas, comentaristas e historiadores


Funche y mofongo: su marginación racial.
Esta historia, lamentablemente, se escapa en nuestra memoria gastronómica debido a la equivocada idea de algunos comidistas boricuas de que el patrimonio culinario puertorriqueño, que tanto nos enorgullece y representa, lo heredamos sin conflictos raciales ni tropiezos interculturales. Estos foodies, que tienen el prototipo del ‘soy boricua pa que tú lo sepas,’ creen que el patrimonio gastronómico ni tan siquiera debe estudiarse académicamente, pues además de ser materia trivial, es hijo natural de una gastro nación que es, también, natural.

Estufas contra fogones. ¿Quién ganó la batalla?
Las maestras norteamericanas, acostumbradas a emplear estufas de hierro , tuvieron que sugerir otras posibilidades más realistas, y en ocasiones ajustar sus recomendaciones culinarias a los procedimientos ancestrales de las cocineras puertorriqueñas..
Llevo plátanos y guineos: nombres vulgares a principios del siglo XX en el libro The Economic Plants of Puerto Rico
Sobre el “plátano macho”, en su manual agronómico Plátano y palma de coco ( S.J. Boletín Mercantil, 1892) el agrónomo Fernando López Tuero,- quien en efecto fue el primer director de la Estación Agronómica que hicieron los españoles en PR (1887) decía que “macho” era el nombre el nombre que se le daba en Cuba a los plátanos tenían más fibra en el centro de la pulpa , mientras que los llamados “plátanos hembra” eran “más finos y delicados”

Tasting Food Tasting Freedom:Sobre los feminismos y la cocina profesional
Al seleccionar los alimentos, transformarlos en comida y dar de comer a sus amos, las cocineras esclavas hacían del espacio culinario un territorio con fronteras definidas.